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“El mundo después de Auschwitz”
La travesía de un sobreviviente en su camino de regreso a la vida
Lección
Dirigido a escuelas secundarias
Introducción
Unos sesenta años han pasado desde el fin del Holocausto y de la segunda guerra mundial. En general, la cuestión de cómo los sobrevivientes
del Holocausto se enfrentaron con sus vidas una vez finalizada la guerra es puesta de lado beneficio de la ocupación en los años de la guerra en sí.
Consideramos que el estudio completo del Holocausto no puede centrarse sólo en los años en los que ocurrió. En el marco del enfoque en la figura
del individuo judío antes, durante y después del Holocausto, los relatos de los sobrevivientes del Holocausto tienen un lugar esencial y especial.
Objetivo
Estimular a los alumnos a reflexionar sobre tópicos sociales y de valores que van más allá del ámbito de ocuparse históricamente del Holocausto.
Desarrollo de la clase:
a. Inicio: Cómo los sobrevivientes del Holocausto se enfrentaron a sus vidas una vez finalizada la guerra como tema singular e importante.
b. Tarea de investigación: Profundización en diversas fuentes que relatan la historia personal y al mismo tiempo general de un sobreviviente
del Holocausto durante y después de la guerra.
c. Resumen: Sobre el significado de la confrontación de los sobrevivientes del Holocausto, una vez finalizada la guerra, con el dolor de la liberación
y el regreso a la vida.
d. Sugerencias para la continuación de la actividad en clase.
Al docente - Puntos para considerar antes de llevar a cabo la actividad:
- En esta actividad nos concentramos en el capítulo de la liberación. ¿Cuál es la importancia de ocuparnos justamente del capítulo
de la liberación? Las personas que sobrevivieron el Holocausto, se encontraban a su finalización en condición grave, tanto desde el punto de
vista físico como del espiritual (de acuerdo a una estimación, unos 20.000 prisioneros judíos murieron en Alemania durante las primeras
semanas después de la liberación). Ellos perdieron todo lo que les era conocido en el pasado: familia, hogar, cultura, amigos. El mundo
al que salieron al finalizar la guerra era un mundo de soledad, un mundo de lucha por la vida, por la identidad, por la reconstrucción de la
confianza en los seres humanos y la creación de un nuevo valor para la vida. Ocuparse de este tema presenta preguntas educativas y
humanas que tienen una importancia fundamental.
¿Cuál es el significado para nosotros del camino que siguieron los sobrevivientes del Holocausto en su travesía de vuelta a la vida?
- El estudio del Holocausto presenta un desafío a alumnos, educadores e investigadores en diversos campos y disciplinas. Una y otra vez,
durante muchos años, tratamos de estudiar y comprender que pasó “allí”. Antek Zukierman, uno de los líderes de la rebelión del ghetto de Varsovia,
en un testimonio de los años 90 habla sobre el “abismo psicológico” que se abrió entre los sobrevivientes del Holocausto y los que no estuvieron allí.
Él increpó a los nacidos en el país diciéndoles que nunca podrán entender totalmente a los sobrevivientes del Holocausto. Es importante recordar este
punto en el debate educacional que llevamos a cabo con nuestros alumnos: existen campos que, aunque profundicemos en ellos y los investiguemos
más y más, no podremos comprender. Estamos de acuerdo en que estamos limitados en nuestra capacidad de comprender los hechos del mismo
modo en que las comprendió, por ejemplo, Antek Zukierman, pero como educadores, nos sentimos
comprometidos a intentar enfrentarnos con
el tema con nuestras herramientas - cuyas fuentes provienen de diversas disciplinas (literatura, sociología, teología, etc.). De esta manera
nosotros - que no estuvimos “allí” - tratamos de enseñar sobre el “allí” para que no sea olvidado. Al compromiso y al deseo de recordar se
une el intento de comprender, y la comprensión es la que crea la empatía.
- Hoy, decenas de años después de la finalización de la guerra, somos testigos de que la mayoría de los sobrevivientes del Holocausto pasaron
un proceso de rehabilitación personal, y se integraron a todos los campos de la sociedad israelí. La mayoría de los sobrevivientes del Holocausto
fundaron familias, adquirieron oficios y educación, y un número importante de ellos incluso llegó a posiciones claves en la sociedad israelí. Sin
embargo, si volviéramos en el tiempo al día de la liberación, y tratáramos de imaginar qué será de los sobrevivientes, es muy probable que la
situación que nos imaginaríamos fuera diferente. Como dijo Abba Kubner: “No me hubiera llamado la atención que esa misma gente se convirtiera
en una banda de ladrones, bandidos y asesinos, y entonces tal vez serían también los más humanos y los más justos que se puede ser en el mundo”.
La fuerza que mostraron no está sobreentendida, y por lo tanto no debemos aceptarla como tal. Creemos que para poder comprender profundamente
lo singular y lo asombroso de ese proceso de rehabilitación, no deberíamos saltear las primeras etapas que pasaron los sobrevivientes del Holocausto
después de la liberación. Si comprenderemos el difícil punto de partida del que salió el sobreviviente después de la guerra, la ruina y la desesperación
con los que se enfrentó, la rehabilitación se convertirá en mucho más significativa.
- El debate sobre los sobrevivientes se ocupa de dos procesos acompañados de sentimientos: vacuidad acompañada de desesperación y
una gran ruina por un lado y fuerzas para una rehabilitación asombrosa por el otro. Es muy importante aclarar la relación entre esos dos procesos.
No hay una separación dicotómica entre ellos. A nosotros, como observadores desde afuera, nos resulta mucho más fácil ver la rehabilitación,
que efectivamente existe, y que es por cierto asombrosa. Pero, junto con ella, el dolor y las sensaciones duras que siguen acompañando a los
sobrevivientes del Holocausto. Ambos están presentes simultáneamente en esas personas. El nuevo mundo que construyeron ciertamente
llena espacios vacíos en las almas de los sobrevivientes, pero no reemplaza al mundo anterior que se les perdió y sigue estando presente.
Esto fue expresado muy bien por Dov Freiberg, sobreviviente del campo de exterminio Sobibor:
“Una persona no es capaz de llorar todo el tiempo. Además de que se le termina el llanto, un día cualquiera deja de llorar, y no puede estar
deprimido todo el tiempo, si está vivo. O sea, hay situaciones en el campo de exterminio, a pocos metros de las cámaras de gas, la gente
está sentada y cuentan chistes y gritan. Y por supuesto que después de la guerra yo, por el contrario, intenté, puede decirse, divertirme
mucho. ¿Qué quiere decir divertirme? Es decir beber, comer, y está claro que lo que pasa en este caso es que a veces mientras te estás
riendo y divirtiendo, te pasa muy cerca, muy rápido una pequeña imagen. ¿Cómo qué? Ves una imagen de Sobibor. Es suficiente. Ves
mujeres desnudas que van a las cámaras de gas… [larga pausa], que te saca del equilibrio. Pero si preguntan a mis amigos, es sabido
que soy un muchacho feliz, soy feliz y yo sé cómo regocijar a otros. Pero tal vez sea al revés, tal vez el deseo de reír y alegrarse es una
especie de defensa contra la depresión. Pienso que no podría vivir sin eso. Si no pudiera reírme hoy - no sería capaz de vivir”.
Observación metódica
La unidad propone una base para el trabajo. Detallamos puntos centrales y preguntas esenciales que son importantes como para ser debatidas
en clase. Cada docente, de acuerdo con su conocimiento de la clase, encontrará su camino metódico a través del análisis de los testimonios y
el diálogo con la clase, para llegar a los puntos centrales del debate.
Para ampliar el tema de los sobrevivientes:
- Para el CD de
"Volver y vivir"
(Hebreo),
presionar aquí.
- Para la unidad de "Volver y vivir"
(Hebreo),
presionar aquí.
Información y fuentes adicionales sobre los sobrevivientes del Holocausto pueden encontrarse en la
Base de datos sobre el Holocausto.
Para la ceremonia sobre el tema “El dolor de la liberación y el regreso a la vida”
(Hebreo),
presionar aquí.
Para un artículo en el periódico en-linea sobre el mismo tema (Hebreo),
presionar aquí.
Desarrollo de la clase
Con el final de la guerra en 1945 se hizo clara la dimensión de la pérdida: alrededor de un tercio del pueblo judío - seis millones - murieron*.
En Europa se encontraron alrededor de 200.000 judíos sobrevivientes en los campos, de los cuales aproximadamente 50.000 sobrevivientes
en Alemania y en Mathaussen en Austria. Al grupo inicial se agregaron luego judíos adicionales:
- Judíos que se salvaron en tierras de la Europa oriental liberada - partisanos, combatientes de los ghettos y niños ocultos.
- Los repatriados - refugiados judíos de Polonia, que pasaron el período de la guerra en tierras de la Unión Soviética.
- Refugiados judíos de otros países - Checoslovaquia, Hungría y Rumanía - que se unieron a los campos de desplazados principalmente en 1947.
En la actividad que presentamos, nos concentraremos en la pregunta ¿qué pasó con los judíos que sobrevivieron - los sobrevivientes del
Holocausto - después del fin de la guerra?
- ¿Por qué en su opinión es importante ocuparse de este tema, a pesar de que enfoca el período posterior al Holocausto?
- ¿En su opinión, con qué tuvieron que enfrentarse los sobrevivientes del Holocausto después de la liberación?
Al docente: es conveniente orientar a los alumnos a responder a las preguntas por medio de los conocimientos generales que tengan:
familiaridad con testimonio de un sobreviviente del Holocausto, historias que hayan oído de miembros de la familia, películas que han visto
en el Día del Holocausto, libros y otras fuentes.
*Ejemplos de la dimensión de la pérdida en algunos países: en Polonia antes del Holocausto había 3.325.000 judíos y 3.000.000 fueron asesinados.
En la Unión Soviética antes del Holocausto había 3.020.000 judíos y 995.000 fueron asesinados. En Hungría antes del Holocausto había 825.000
judíos y 565.000 fueron asesinados. En Holanda antes del Holocausto había 140.000 judíos y 102.150 fueron asesinados. En Grecia antes del
Holocausto había 77.000 judíos, y 58.885 fueron asesinados.
Esta parte de la actividad tiene dos capítulos centrales: Primer capítulo: “Sabe de donde vienes” - etapas de la vida antes y durante el Holocausto.
Segundo capítulo: “Y con esto no ha terminado la historia” - etapas de la vida durante y después del Holocausto.
Las diversas etapas nos permitirán combinar la realidad histórica con las historias personales de sobrevivientes del Holocausto.
- “Sabe de donde vienes”
La clase será dividida en pequeños grupos. Cada grupo recibirá:
- Una biografía breve de un sobreviviente del Holocausto
- Un fragmento del testimonio de un sobreviviente en el momento de la liberación
- Planilla de inscripción de sobreviviente del Holocausto (para descargar el cuestionario -
presionar aquí. Cómo se trabaja con el cuestionario
de inscripción de un sobreviviente del Holocausto:
ejemplo del llenado del cuestionario
en hebreo).
Accesorios: cartel, adhesivo, lapiceras-marcador.
*Las fuentes de la actividad pueden hallarse más adelante en la unidad.
Lean primero el fragmento de la biografía que recibieron y traten de utilizarlo para completar los datos en el cuestionario de inscripción de
sobrevivientes del Holocausto. Si tienen acceso a Internet, averigüen datos adicionales sobre la información mencionada en el cuestionario
(lugar de residencia antes de la guerra, ghettos, campos, organizaciones clandestinas, etc.) por medio del
Centro de Información Sobre el Holocausto
(Hebreo) en el sitio Internet de Yad Vashem.
Al finalizar esta parte de la actividad, lean el fragmento del testimonio del sobreviviente del Holocausto. Los fragmentos de los testimonios nos
presentan los momentos de la liberación, desde el punto de vista de los sobrevivientes, y nos abren una ventana a sus sensaciones y a las
decisiones que debieron tomar.
Peguen sobre el cartel el fragmento de la biografía, el fragmento del testimonio y el cuestionario que han completado.
Nota: Frecuentemente no podrán completar totalmente el cuestionario de inscripción de sobreviviente del Holocausto. Para “completar los espacios”
en la vida del sobreviviente, recomendamos leer el libro adjunto al fragmento del testimonio y ayudarse con la información relevante que figura en
el sitio Internet de Yad Vashem.
Al docente:
El cuestionario de inscripción de sobreviviente del Holocausto
En esta actividad nos concentraremos en el trayecto que pasaron los sobrevivientes del Holocausto: comenzando por sus vidas antes de la
guerra, pasando por sus vidas durante la época del Holocausto y hasta las circunstancias de la liberación y la vida después de la guerra.
Con ese objeto, utilizaremos la planilla de inscripción de sobrevivientes del Holocausto. La planilla es distribuida por Yad Vashem desde
1998. Aproximadamente 20.000 cuestionarios completos se encuentran hoy en nuestras manos. En la planilla, el sobreviviente
(o alguna persona que lo haya conocido, en caso que el sobreviviente ya haya fallecido) completa la información sobre las diversas
etapas de su vida, entre ellas, su lugar de nacimiento; los nombres de los padres; lugar de residencia de la familia antes de la guerra;
ghettos, campamentos, lugares de escondite u otros lugares en los que estuvo durante la guerra y las circunstancias de su liberación.
El cuestionario nos permite seguir las “etapas de la vida” en el trayecto de los sobrevivientes del Holocausto. La familiaridad con el duro pasado
de los sobrevivientes, con las diversas etapas que se vieron obligados a pasar durante los años de la guerra - nos muestra que el futuro de los
sobrevivientes y sus vidas, una vez finalizada la guerra, no fueron sólo una especie de “inercia” y que no hay que darlos por sobreentendidos.
Además, las “etapas de la vida” llevan dentro de si un significado que se extiende más allá de las fronteras del Holocausto: el significado de
nuestras propias vidas. Indudablemente las etapas de la vida durante el período de la guerra fisuraron el espíritu de los sobrevivientes, y
los recuerdos se filtraron continuamente en las etapas que los sobrevivientes pasarán después de la guerra, pero el hecho de que
encontramos valientes intentos de creación y de reconstrucción - nos proporciona fuerza y esperanza. Como resultado de conocer el pasado,
aprendemos muchas veces cuál es el significado de la vida en el presente.
- “Y con esto no ha terminado la historia”
Cada grupo recibirá:
- Una ampliación histórica
- Fragmento del testimonio de un sobreviviente del Holocausto sobre el período posterior a la guerra.
Accesorios: cartel, adhesivo, lapiceras-marcador.
*Las fuentes de la actividad pueden hallarse más adelante en la unidad.
En el marco del segundo capítulo de la actividad, cada grupo debatirá sobre un capítulo diferente de la época de la liberación. Cada capítulo
incluye una ampliación histórica de un período determinado desde el día de la liberación en adelante, y el testimonio de un sobreviviente
del Holocausto.
Lean el material de investigación que tienen y debatan las preguntas sugeridas. Al final adhieran los fragmentos del material de investigación
y escriban sus pensamientos sobre el cartel.
Al docente:
En el primer capítulo conocimos algunas de las etapas que el sobreviviente del Holocausto pasó antes y durante la guerra. En el segundo
capítulo de la actividad pasaremos a examinar qué etapas tuvieron que pasar al final de la guerra. Comprenderemos que el largo camino
que los sobrevivientes comenzaron durante la guerra, no se terminó con su liberación. Ellos se vieron obligados a pasar etapas abrumadoras
adicionales. En vista de nuestro conocimiento de estas etapas, preguntaremos cómo tuvieron éxito muchos de los sobrevivientes del
Holocausto en encontrar un nuevo significado a sus vidas y qué significado tiene esto
para nosotros.
La continuación de la travesía tiene mucho valor para nosotros como parte de la sociedad israelí, como seres humanos:
- En el regreso a la vida de los sobrevivientes se encarnan valores humanos - de todos los seres humanos (la elección que hicieron parte de los
sobrevivientes por ejemplo con respecto a la venganza: el nuevo significado que le dieron a la venganza; la elección de no vivir vidas impulsadas por
el odio, la amargura y demás) fuerza y esperanza.
- “Sabe de dónde vienes y hacia dónde vas” - no se puede comprender el presente sin saber el pasado. Para comprender el significado del
regreso a la vida, debemos conocer la profundidad del abismo y la oscuridad de los sobrevivientes que regresaron. El proceso de regreso a la vida
está constantemente acompañado por recuerdos dolorosos. Los sobrevivientes hablan del deseo de volver a una vida normal, al mismo tiempo
que se encuentran arrastrados nuevamente al “agujero negro”, a Auschwitz (por ejemplo). Por lo tanto, el descubrimiento del mecanismo de
reconstrucción significa también descubrir los recuerdos duros del viejo mundo que siguen acompañando sus vidas en el presente.
El conocimiento de la continuación de la travesía después de la guerra despierta sentimientos de valorización frente a la fuerza monumental de la vida
(a pesar que es importante recordar y puntualizar que para parte de los sobrevivientes, el trauma del Holocausto superó su capacidad de crear una
nueva vida. Las sensaciones de pérdida, la desesperación y la vacuidad no dejaron lugar para nada) y a
la decisión consciente, de los sobrevivientes,
de continuar con sus vidas a pesar de todo. Muchas de las facultades de los sobrevivientes, que nosotros como sociedad incluimos dentro de
nosotros, se encuentran justamente en las estaciones que están en la continuación de la travesía, después del final de la guerra.
- El hecho de que los sobrevivientes viven entre nosotros puede engañar: nosotros oímos sus testimonios y nos parece que los conocemos a ellos
y al conjunto de experiencias que pasaron durante la guerra. De hecho, los sobrevivientes tienen un tiempo limitado cuando prestan el testimonio,
y por supuesto no pueden narrar sobre todas las estaciones que pasaron durante la guerra. Por lo tanto, en general eligen hablar sobre las
experiencias más duras y traumáticas y dejar atrás muchas otras experiencias. El trabajo con la planilla de inscripción de los sobrevivientes del
Holocausto prueba qué tan poco sabemos de las muchas estaciones que los sobrevivientes se vieron obligados a pasar, y nos impulsa a tratar de
conocer más profundamente las historias personales de los sobrevivientes.
- Muy a menudo utilizamos la expresión “del Holocausto al Surgimiento” de forma simplista. En esta actividad tratamos de revelar las etapas
duras y agotadoras que los sobrevivientes debieron pasar, y deseamos conocer las varias etapas de su travesía personal hacia el “surgimiento”.
En la última parte de la actividad, los alumnos se reunirán para un debate con toda la clase.
El docente recogerá los carteles creados por cada grupo, y los exhibirá sobre una pared o una pizarra, de acuerdo al orden cronológico de los
acontecimientos (primero los carteles que muestran las estaciones de la época de la guerra, y luego aquéllos que muestran las estaciones después
de la liberación). Los carteles permiten identificar tanto los hitos significativos colectivos como las estaciones personales de los sobrevivientes del
Holocausto. De esta forma, los diversos grupos podrán obtener una visión más amplia de todo el proceso que los sobrevivientes del Holocausto
pasaron durante y después de la guerra. La visión de las estaciones en secuencia puede aguzar la comprensión del hecho que esta travesía es
tan larga y compleja, que hay quienes sostienen que continúa incluso en nuestros días.
Un representante de cada grupo presentará brevemente, frente a toda la clase, los entendimientos profundos a los que se ha llegado como resultado
del debate en su grupo.
Para resumir la actividad, se repartirá a los alumnos planillas para inscripción de sobrevivientes del Holocausto. Se les solicitará su ayuda para completar
los formularios entre sus familiares y/o en la comunidad (hogares de ancianos, etc.) y enviarlos al
Templo de los Nombres en Yad Vashem.
Nosotros vemos en la actividad educativa contínua un hecho muy importante: la familiarización gradual con el tema permite una enseñanza
más profunda y una elaboración del material. De acuerdo con ello, alentamos la realización de proyectos educativos como resultado de la
actividad en la clase:
- Encuentro entre padres y alumnos (o sólo alumnos) con sobrevivientes del Holocausto. En el encuentro se acentuará el período posterior a la guerra.
- Creación de un video corto en el que se llevará a cabo una entrevista con un sobreviviente del Holocausto, acentuando el período posterior a la guerra.
- Mirar en conjunto el casete de video
“Volver y vivir”
(Hebreo) que cuenta las historias de los sobrevivientes con los que se encontraron los alumnos durante
la actividad en la clase. El video es complejo, posee mucha sensibilidad y toca muchos temas. Para focalizar la atención de los espectadores, se recomienda
presentar preguntas antes de ver el casete de video y debatirlas al final del película. Abajo se dan sugerencias para algunas preguntas:
- La entrevista con los sobrevivientes se lleva a cabo en sus casas, sentados en sillones. Al fondo se ven flores en un florero, una frutera con
frutas, fotografías de hijos y nietos. ¿Por qué, en su opinión, eligió el director películaar la entrevista en las casas de los sobrevivientes? ¿Qué
mensaje pretende transmitir el director por medio del contraste entre lo que dice el entrevistado y la imagen proyectada en la pantalla? (en la
pantalla se ven al mismo tiempo el pasado, el presente y el futuro, el contraste entre lo que se ve y lo que se oye agudiza el mensaje).
- Cada uno de los entrevistados nos hace partícipes a nosotros, los espectadores, de las vacilaciones y los pensamientos que tuvo cuando llegó
la liberación. ¿Cuál fue la primera reacción de cada uno de ellos en el momento de la liberación? ¿Qué dilemas presenta el película? (Vivir en contra de
los valores en los que fueron educados - embaucar, robar, no ser considerado; sentimientos de culpa frente al instinto de vivir; tratar de volver a sus
hogares, emigrar a otro país o inmigrar a Israel).
- Todos los entrevistados eligieron inmigrar a Israel. ¿Qué les pasó en Israel? ¿De qué se desilusionaron, y por qué? (Aviva Unguer: “Desempaqué…
quería contar… pero no quisieron escuchar”; Miriam Akavia: “Había arrogancia en jóvenes de mi edad…”).
- ¿Cómo termina la película? ¿Por qué en su opinión eligió el director terminar así la película? ¿Qué efecto tienen los tres estratos que usa el
director en la escena final? (El espectador ve a Iosef Cherni y a su esposa, que ven un película documental sobre el Holocausto, que describe un
capítulo trágico y terrible de sus vidas).
“Sabe de donde vienes” - Fuentes para la actividad b1 (Biografía y testimonio):
Tzila Liberman
Tzila nació en el año 1932 en la ciudad de Kielce en Polonia, y vivó con su familia en la calle Sankevich en la ciudad. Antes de la guerra Tzila alcanzó
a estudiar en la escuela judía del estado para niñas. El 4 de septiembre de 1939, cuando tenía siete años, los alemanes invadieron la ciudad. Su padre
consiguió escaparse a la Unión Soviética, pero regresó a Polonia después de unas semanas. A principios de abril de 1941 se erigió un ghetto en Kielce,
y Tzila y su familia fueron obligados a dejar su casa y mudarse al ghetto. Su hermano Tadek, unos años mayor que ella, se enfermó en el ghetto.
Para salvarlo, Tzila fue enviada, vestida con ropas de aldeana polaca, a la ciudad donde vivían unos conocidos de la familia para que los ayudaran
con comida.
La familia sobrevivió varias de las acciones militares (aktzia) que tuvieron lugar en el ghetto. Después de una de dichas acciones algunas de las
calles del ghetto fueron convertidas en un sitio llamado “campo de trabajo”. El padre y el hermano de Tzila recibieron documentación de
“trabajadores indispensables” en el ghetto, mientras que Tzila y los demás niños estaban aún libres de todo trabajo. En 1943 se llevó a cabo otra
acción militar (aktzia) en el ghetto, por la cual los alemanes separaron a los niños de sus familias. Para darle un aspecto más adulto, la madre le untó
la cara a Tzila con carmín, e introdujo trapos en sus zapatos para hacerla parecer más alta y también la instruyeron para que mienta con respecto
a su edad, y diga que tiene 15 años. Milagrosamente, Tzila logró escapar de la suerte de los demás niños que fueron conducidos a la muerte.
Cuando tenía once años, los padres de Tzila intentaron arreglar para ella un certificado de cristiana y enviarla al bosque, para salvarla. Su padre le dio a
un conocido cristiano todo lo que tenía la familia, y a cambio, el conocido iba a recibir a Tzila en la estación de trenes y trasladarla en un carruaje a
amigos partisanos en el bosque cercano. Después de haber tomado la decisión, los padres trataron de convencer a Tzila a llevar a cabo el plan. Le
explicaron que si deportaran a la familia a un campo de concentración, Tzila - como otros niños - casi no tendría ninguna posibilidad de quedar con
vida, y además existía el rumor que los rusos estaban cerca de la frontera con Polonia y que la liberación está próxima, y por lo tanto ella debería
estar de acuerdo en salir al bosque y cuando la guerra termine - la familia se reuniría nuevamente. Tzila tenía mucho miedo, pero finalmente aceptó
el plan. En el día determinado debía esconderse dentro de un pequeño vagón, entre trozos de madera, y el joven que conducía el vagón a la
estación de tren, debía pasar cerca de un carruaje enjaezado que la esperaba. Solo que el joven que conducía el vagón decidió saltar él mismo
al carruaje que aguardaba junto a las vías del tren - en lugar de Tzila. Por el momento, Tzila permaneció con la familia.
En julio de 1944 Tzila y su familia fueron deportados en un vagón de tren al campo de concentración y exterminio Auschwitz-Birkenau. Una vez
separadas las mujeres de los hombres, Tzila y su madre fueron trasladadas a los bloques. Tzila trabajó en trabajos forzados en el campo junto con
su madre. A pesar de ser muy joven, Tzila logró, junto con su madre, pasar las selecciones sin percances. En una de las selecciones fue enviada
por Josef Menguele a las cámaras de gas, pero logró huir y reunirse con su madre.
De Auschwitz-Birkenau, Tzila y su madre fueron trasladadas al campo Ravensbruck y de allí al campo de Malchov. Hacia el final de la guerra, Folke
Bernadotte, presidente de la Cruz Roja de Suecia, logró liberar 10.000 mujeres de varios países, que estaban prisioneras en Ravensbruck, entre
ellas unas 2.000 mujeres judías. Entre esas mujeres estuvieron también Tzila y su madre, que fueron liberadas en camiones de la Cruz Roja.
Fueron trasladadas a la ciudad de Köln, y desde allí, luego de un largo viaje, llegaron a Dobersdorf. Allí fueron trasladadas a un hogar de reposo
llamado Helsin. Durante la estadía en ese lugar les llegó la dura noticia sobre el hermano de Tzila - Tadek - quien murió hacia el día de liberación.
El padre Itzjac fue hallado vivo y aguardó a su familia en la ciudad de Kielce.
Tzila y su familia inmigraron a Israel.
Para familiarizarse más profundamente con la historia de Tzila, se recomienda leer su libro:
Tzelinka - una niña que sobrevivió Auschwitz
(Hebreo), Yad Vashem, 2002.
Testimonio del momento de la liberación:
Tzila Liberman: “En tal condición estaba cuando vi por primera vez a la Cruz Roja que llegó a las puertas del campo. La gente decía Cruz Roja, tal vez
ésta es la salvación, que vean que hay aquí una niña, que aquí hay niños. Me pusieron en primer lugar al lado de los alambres de púa, para que vean,
que vean que hay niños aquí. Luego nos llevaron hacia una mesas, estaban afuera, una mesas puestas con pan, aroma de pan, yo sé que era un
aroma maravilloso […] La gente comenzó a arrebatar, no recuerdo, creo que yo también arrebaté al principio. Comenzamos a esconder, y las personas
trajeron nuevamente y dijeron: no necesitan arrebatar, ellos lloraban de verdad, no necesitan arrebatar, podréis recibir todo le que queráis, sólo sentaos,
comed. Y nosotras nos sentamos a comer…”
Fuente: Volver y vivir los sobrevivientes: de la liberación a la rehabilitación (casete de video-
Hebreo), Beit Hatfutzot, Beit Lojamei Haguetaot, Yad Vashem, 1995.
Pregunta guía:
- De la historia de Tzila se ve que durante la época del Holocausto ella en realidad no vivió una infancia propiamente dicha. En su testimonio,
ella cuenta acerca de su primer encuentro con comida, fuera del marco forzado de los campos, y acerca del instinto básico del arrebatamiento del
pan. ¿En su opinión, con qué se enfrentaban los sobrevivientes del Holocausto (especialmente los niños) en su camino de regreso a la vida? ¿Qué
cosas debieron aprender de nuevo?
Dov Freiberg
Dov nació en el año 1927 en la ciudad de Varsovia, en Polonia, en el seno de la familia de un industrial, siendo sus padres Moshe y Rivka
(Horovitz de soltera) Freiberg. En el año 1935 la familia se trasladó a la ciudad de Lodz. La familia Freiberg tenía cuatro niños: Dvora,
Motel, Dov y Yánkale.
Cuando estalló la guerra en 1939, el padre Moshe y el hermano Motel trataron de huir hacia el este. El padre fue asesinado por los alemanes
en los primeros días de la guerra. Recibieron noticias del hermano, que estaba en un campo de prisioneros. Luego fue liberado y logró
volver a su familia.
Después de la promulgación de leyes antijudías y del anuncio de la erección de un ghetto en Lodz (el 8 de febrero de 1940 se anunció públicamente
la intención de erigir un ghetto, y el 30 de abril del mismo año se cerró el ghetto y 164.000 de los judíos de la ciudad se apretujaron allí), la familia
decidió irse a Varsovia con los niños. La familia se mudó a la calle Feshbig en la ciudad de Varsovia - calle que más tarde será incluida en los límites
del ghetto erigido en Varsovia (en noviembre de 1940). La madre se esforzó en sostener a los cuatro niños, y logró pasar clandestinamente a dos
de ellos fuera del ghetto de Varsovia: Dov fue pasado clandestinamente al pueblo de Torovin, que se encuentra cerca de Krasnistav, la capital del
condado. De allí Dov fue deportado al campo de exterminio de Sobibor. Tenía entonces 15 años. En el campo logró sobrevivir durante 17 meses.
En el otoño de 1943, tomó parte de la rebelión de los prisioneros, y logró escapar del campo a los bosques, donde sobrevivió hasta el otoño de
1944, cuando los soldados soviéticos liberaron la zona.
Dov es el único sobreviviente de su familia. Inmigró a Israel en la cubierta del barco de inmigrantes ilegales “Salida de Europa 5707“ (Éxodo).
El barco fue capturado por los ingleses y sus pasajeros fueron devueltos a Alemania, donde fueron ingresados al campamento de detención de
Poppendorf. Luego de una lucha que tuvo eco en todo el mundo, Dov se embarcó en la nave “Argentina” y llegó a las costas de Israel el 10 de
enero de 1948 al kibutz Mishmarot. Dov se unió a la Haganá y luego al ejército de Israel.
Para familiarizarse más profundamente con la historia de Dov, se recomienda leer su libro:
Sobreviviente de Sobibor, edición personal - Dov Freiberg, 1988.
Testimonio del momento de la liberación:
Dov Freiberg: “Deberíamos haber saltado de alegría o algo así, pero estábamos algo perplejos me parece, y no sabíamos qué hacer con nosotros
mismos. Es decir, caímos el uno sobre el otro, nos besamos, sí, pero no, sabíamos que debíamos alegrarnos y nos alegramos y saltamos, pero eso
no era alegría, había algo como un signo de pregunta, ¿qué?”
Fuente: Volver y vivir los sobrevivientes: de la liberación a la rehabilitación (casete de video
- Hebreo), Beit Hatfutzot, Beit Lojamei Haguetaot, Yad Vashem, 1995.
Pregunta guía:
- ¿Cuáles fueron las estaciones que pasó Dov durante y después del Holocausto?
- De la historia de la vida de Dov se ve la gran cantidad de estaciones que tuvo que pasar durante el Holocausto, y no sólo eso, sino también
después de su liberación no terminaron las adversidades y su intento de inmigrar a Israel concluyó en un campo de detención. ¿En tu opinión,
qué significado tienen las estaciones en el camino de los sobrevivientes del Holocausto en su intento de volver y vivir después de la liberación?
Miriam Akavia
Miriam (nacida Matilda Weinfeld) nació en la ciudad de Krakov, en Polonia, en el año 1927. Su padre fue educado en un hogar religioso y estudió en
una yeshivá. Él fue un hombre de negocios exitoso, y tenía una fábrica de materiales de construcción de madera. La madre de Miriam era sionista.
Miriam recuerda que en su hogar había una alcancía del Keren Kayemet y que la familia hacía donaciones a organizaciones judías en Krakov. En la
casa hablaban principalmente en polaco, pero la madre dominaba también el alemán y el yiddish y el padre hablaba en yiddish.
Miriam era la más joven entre tres niños. Su hermana Rela fue apodada Lusha, y el hermano Isaías fue apodado Iyo. El apodo de Miriam era
Maniusha. La familia vivía en la zona polaca de Krakov, en un departamento amplio y moderno. La tía, hermana del padre, vivía con ellos en el
departamento. Miriam tiene hermosos recuerdos de su niñez sobre viajes al campo durante las vacaciones de verano.
Miriam estudió en una escuela polaca. Sus hermanos mayores alcanzaron a educarse en la escuela secundaria judía de la ciudad. Un corto tiempo
después de haber comenzado la guerra, Miriam fue expulsada de la escuela polaca. Cuando estalló la guerra Miriam tenía 12 años y sus hermanos
15 y 16. En el año 1941 la familia fue obligada a ingresar al ghetto erigido en la ciudad. En octubre de 1942 la familia, con papeles falsos, consiguió
salir a la ciudad de Lvov, donde residió brevemente. Pero cuando su hermano fue capturado - volvió al ghetto. En marzo de 1943 fueron deportados
al campo de Plashov, en donde Miriam permaneció con su madre y su hermana un año y medio. Permanecieron en el campo hasta octubre de 1944,
cuando fueron deportadas al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. A continuación fueron llevadas a la marcha de la muerte
hasta que llegaron al campo de Bergen-Belsen, donde murió su madre. Miriam fue liberada de Bergen-Belsen en abril de 1945. Miriam fue trasladada
a Suecia, y allí permaneció un largo período en hospitales. A su futuro marido, Janán, conoció en Mikalivi (?) (una institución bajo los auspicios del
movimiento “Hejalutz” sueco y de la “Inmigración de los Jóvenes”). En marzo de 1946 la dirección de Mikalivi (?) otorgó a Miriam y a Janán los primeros
certificados para inmigrar a Israel. Junto con algunos jóvenes más, inmigraron a Israel y fueron enviados al kibutz Degania B. Más tarde Miriam y Janán
fundaron el kibutz Najsholim. Con el transcurso del tiempo Miriam completó sus estudios de enfermera, trabajó en hospitales y clínicas y publicó
varios libros de su autoría. Después de muchos años de espera tuvieron Miriam y Janán dos hijas y hoy día tienen nietos.
Para familiarizarse más profundamente con la historia de Miriam se recomienda leer sus libros. Miriam escribió varios libros, entre ellos:
Juventud en el
otoño (Hebreo), Ediciones Tamuz, 1975.
Testimonio del momento de la liberación:
Miriam Akavia: “Yo estaba en un estupor total, en estado de desmayo. Aparentemente tenía una fiebre alta por el asunto de la garganta.
Y en ese estado recuerdo vagamente aplausos repentinos. Entreabrí un ojo y vi gente con máscaras de gas, y aquéllos que tenían fuerzas los
aclamaban. Y el primer pensamiento que me cruzó la cabeza fue qué pena, que llegaron tarde, que llegaron tarde, que de todos modos ya no
se puede salvar nada. Todo el mundo está perdido, destruido. Todo el mundo que merece ser llamado mundo - desapareció. Y yo también
digo que me voy, no era una pena que yo me sentía también como candidata a morir, pero era una pena, había una sensación de pena, es
una pena que llegaron tarde, no por mí, sino por el mundo”. Fuente: Volver y vivir los sobrevivientes: de la liberación a la rehabilitación (casete de video
- Hebreo), Beit Hatfutzot, Beit Lojamei Haguetaot, Yad Vashem, 1995.
Pregunta guía:
- Miriam perdió a su familia en el Holocausto, pero cuando habla del significado del Holocausto, ella enfatiza justamente el significado para el
mundo. ¿Cuál es en tu opinión esa pérdida para el mundo, de la que habla Miriam?
Itzhak (Antek) Zukierman
Antek nació en 1915 en Vilna, en una familia tradicionalista. Luego de finalizar la escuela secundaria judía en Vilna se unió a “Hejalutz” y al movimiento
juvenil sionista “Hajalutz Hatzair”. En 1936 fue convocado a Varsovia como miembro del centro de “Hejalutz”, y en 1938, al fundarse el movimiento
juvenil unido “Dror Hejalutz” fue nombrado uno de los dos secretarios generales del movimiento. Recorrió congregaciones judías en ciudades y
pueblos, especialmente en el este de Polonia, y se ocupó de la organización y la instrucción de sucursales y grupos juveniles.
Al estallar la guerra en septiembre de 1939 abandonó Varsovia junto con sus compañeros del movimiento y se dirigió a los territorios del este que fueron
conquistados por la Unión Soviética. Allí se ocupó de la organización del marco de los movimientos en la clandestinidad. En abril de 1940 entró al
territorio ocupado por los alemanes. Se convirtió en uno de los líderes destacados del movimiento clandestino en Varsovia y en toda Polonia, y
visitó ilegalmente los ghettos.
A principios de 1942, Antek se contó entre los promotores de los contactos entre las diversas facciones del movimiento clandestino judío en Varsovia,
que tenían como objetivo la fundación de un movimiento unido de resistencia militar, que no se llevó a cabo. Con el inicio de la gran deportación de
Varsovia, el 22 de julio de 1942, un grupo de activistas públicos se reunió en el ghetto, y Antek les exigió en nombre del movimiento ‘Hejalutz’ salir a las
calles y oponerse por la fuerza a la captura de los judíos. Su propuesta fue rechazada. El 28 de julio Antek participó en una reunión de concurrencia
limitada de los dirigentes de los tres movimientos pioneros - ’Hashomer Hatzair’, ’Dror ’ y ’Akiva ’ - en la que se decidió crear la ’Organización Judía
Combatiente’ (OJC), y Antek fue nombrado miembro de su dirección general. En diciembre de 1942 salió Antek como enviado de OJC a Krakov para
debatir líneas de acción con miembros del movimiento de resistencia local, y en la noche del 22 de diciembre, después de una operación militar de la
organización en Krakov, fue herido en la pierna y a duras penas pudo volver a Varsovia. El 18 de enero de 1943, cuando comenzó la segunda etapa
de la deportación del ghetto, Antek estaba al frente de un grupo combatiente que se parapetaron en una casa del ghetto y abrieron fuego sobre los
alemanes que trataron de atraparlos. También tomó parte de las preparaciones para la rebelión que tuvo lugar en abril. Al estallar la rebelión, Antek
salió a la parte polaca de Varsovia para actuar como contacto con las organizaciones de combate de los movimientos clandestinos polacos. Durante la
rebelión, Antek trató de pasar armamentos para los combatientes, y durante los últimos días de combate junto con otros compañeros del movimiento
se ocupó de enviar una misión de salvamento que se infiltró al ghetto en llamas a través de los canales de desagüe.
Tzivia Lubetkin, uno de los personajes más importantes de la resistencia en Polonia y una de los fundadores de la ’Organización Judía Combatiente’,
fue compañera de lucha de Antek. Ella tomó parte de la primera acción de resistencia de la OJC en enero de 1943 y también en la rebelión del ghetto
de Varsovia en abril. En los últimos días de la rebelión estuvo en el refugio de comandancia de la organización y el 10 de mayo pasó con un grupo de
sobrevivientes a través de los canales de desagüe a la “parte aria” de la ciudad. Hasta el fin de la guerra Tzivia activó en el movimiento de resistencia
y. oculta en la Varsovia polaca, fue miembro de las compañías de la OJC en la rebelión polaca de Varsovia entre agosto y octubre de 1944. Con el
tiempo, Tzivia y Antek contrajeron matrimonio.
Después de la rebelión, Antek activó junto con algunos de los sobrevivientes en el ‘Comité Nacional Judío’, que ayudó a judíos ocultos, estableció
contactos con judíos en algunos de los campos de trabajo que quedaban en la Polonia ocupada y con unas pocas unidades de partisanos judíos en
los bosques del centro de Polonia. Él y otras personalidades judías que estaban ocultas entre los polacos, firmaron pedidos de ayuda e informes acerca
de la situación de los remanentes de los judíos de Polonia, que en los dos últimos años de la guerra llegaron, por medio del movimiento clandestino
polaco, a Londres y a agentes judíos acreditados. En tiempos de la rebelión polaca en Varsovia, en agosto de 1944, Antek comandó un grupo de
combatientes judíos de los remanentes del movimiento de resistencia y de la ‘Organización Judía Combatiente’.
En enero de 1945 Antek y Tzivia fueron liberados por el ejército soviético, e inmediatamente se dedicaron al trabajo entre los sobrevivientes de los judíos
de Polonia y luego a su salida de Polonia (movimiento “Habrijá”).
A principios de 1947 Antek inmigró a Israel. Se contó entre los fundadores y miembros del kibutz Lojamei Haguetaot y entre los promotores del Hogar
Lojamei Haguetaot. En su declaración en el juicio a Eichman en 1961, Antek leyó
la última carta
(Hebreo) que recibió de Mordejai Anilevich , comandante de la
rebelión, el 23 de abril de 1943, en el medio de los combates. Antek falleció en 1981.
Para familiarizarse más profundamente con la historia de Antek, se recomienda leer su libro:
Aquéllos siete años (Hebreo), Edición del Kibutz Meujad y del Hogar
Lojamei Haguetaot.
Testimonio del momento de la liberación:
Antek Zukerman: “Durante uno de los días de enero de 1945, después de haber oído durante unos días la música de los cañones en Grodzisk,
cerca de Varsovia, en realidad ese día nos dijeron: tanques del ejército rojo están en el mercado del pueblo. Me parece, que nunca hubo un duelo
tan grande como en ese día tan feliz… Este día, el 17 de enero, fue el día más triste de mi vida. Quise llorar, no de alegría sino de pena, no digo que
lloré, sino que quise llorar - por primera vez. Los tanquistas que se besan, las flores que les son lanzadas por el aire, la felicidad de la multitud, la
sensación de libertad y de redención y nosotros - yo con Tzivia y el perro - parados en la multitud, solitarios, huérfanos, últimos, y sabemos muy
bien que no hay más un pueblo judío. ¿Qué alegría podría haber? ¡Estaba totalmente destrozado! Durante todos los años difíciles y amargos te
mantuviste, y ahora… la debilidad se apoderó de nosotros. Ahora - me estaba permitido ser débil. De pronto - el abatimiento de la autocrítica:
¿Qué? ¿Quién? Después de todo, hay un límite en la lucha por la vida. Vivimos todo el tiempo con la sensación de una misión determinada, pero
¿ahora? ¡Se ha terminado! ¿Para qué? ¿Para qué? Tzivia no me vio llorar ni una vez, porque nunca lloré; no me han visto deprimido ni una sola vez;
debía vivir la vida con mucha fuerza, pero el 17 de enero todo… no es fácil ser el último de los mohicanos…”.
Fuente: Itzhak (Antek Zukierman), La salida de Polonia (Hebreo), Edición del Kibutz Hameujad, Beit Lojamei Haguetaot, 1988, extracto de:
Volver y vivir los
sobrevivientes: de la liberación a la rehabilitación (Hebreo), Beit Hatfutzot, Beit Lojamei Haguetaot, Yad Vashem, 1995, páginas 13-16.
Preguntas guía:
- ¿Cuáles son las cosas de las cuales vemos que la conexión y la ayuda a los judíos en el tiempo de la guerra fueron las misiones por las que Antek
se sintió comprometido con toda su alma y su fuerza?
- En su testimonio, Antek expresa el grito ante el hecho de que no hay más pueblo judío. En tu opinión, ¿qué significado tiene la sensación
de una persona que es el único que queda en el mundo de su familia y de todo su pueblo al mismo tiempo?
“Y con esto no ha terminado la historia” - Fuentes para la actividad b2 (Ampliación histórica y testimonios):
- El día de la liberación - ¿Qué queda del pueblo judío?
Ampliación histórica:
Después de seis años de guerra, en toda Europa se llevaron a cabo festejos por la victoria sobre los nazis. Para el pueblo judío, la victoria llegó
tarde: comunidades determinadas, especialmente en Europa oriental, fueron totalmente destruidas y no quedó ni un solo judío como remanente.
El día de la victoria fue para los sobrevivientes un día de redención, pero también el comienzo del reconocimiento del tamaño del desastre y el
comienzo de un esfuerzo casi sobrehumano, de reunir fragmentos de vida y comenzar de nuevo.
Por toda Europa, excepto en la Unión Soviética, había al fin de la guerra alrededor de 1.500.000 judíos, la mayoría de ellos en países de Europa
central y oriental - Rumanía, Bulgaria, Hungría, y en países de Europa occidental - Francia, Italia y los países bajos - Bélgica, Holanda y Luxemburgo.
En la misma Alemania había, el día de la liberación, unos 50.000 judíos, principalmente prisioneros de los campos de concentración y exterminio. En
Polonia, el día de la liberación había unos 70.000 judíos (antes de la guerra había en Polonia unos 3.200.000 judíos), parte sobrevivientes de los
campos, otros que estuvieron ocultos durante la guerra o que hallaron refugio en la “parte aria” utilizando papeles falsificados, remanentes de los
combatientes de los ghettos y partisanos judíos que escaparon a los bosques. Uno a uno fueron saliendo de sus escondites y del bosque, ante el
asombro y el resentimiento de parte de sus vecinos polacos y ucranianos, que alcanzaron a heredar sus casas y sus propiedades. Al mismo tiempo
comenzaron a volver a Polonia los liberados de los campos, en búsqueda de casa, familia, amigos. El encuentro con el horror del Holocausto - con
las ruinas del ghetto judío de Varsovia, con los barrios judíos en las ciudades y en los pueblos que han quedado vacíos de judíos - fue una experiencia
terrible. La patria de judíos desde hace mil años, se convirtió en su cementerio. A la sensación de horror ante el desastre, se agregó la hostilidad
de la población local. En efecto, el día de la liberación no proporcionó a los judíos el bienestar que esperaban. Pero la fuerza de vivir era más grande
que todo, y lentamente comenzaron a generarse semillas de vida judía, vacilantes, temporarias, en constante tensión.
Fuente: Volver y vivir. Sobrevivientes: de la liberación a la rehabilitación
(Hebreo), Beit Hatfutzot, Beit Lojamei Haguetaot, Yad Vashem, 1995, páginas 35-36.
Testimonio:
Antek Zukierman: “En uno de los días de enero de 1945, después de haber oído durante unos días la música de los cañones en Grodzisk, cerca de
Varsovia, en realidad ese día nos dijeron: tanques del ejército rojo están en el mercado del pueblo. Me parece, que nunca hubo un duelo tan grande
como en ese día tan feliz… Este día, el 17 de enero, fue el día más triste de mi vida. Quise llorar, no de alegría sino de pena, no digo que lloré, sino
que quise llorar - por primera vez. Los tanquistas que se besan, las flores que les son lanzadas por el aire, la felicidad de la multitud, la sensación de
libertad y de redención y nosotros - yo con Tzivia y el perro - parados en la multitud, solitarios, huérfanos, últimos, y sabemos muy bien que no hay
más un pueblo judío. ¿Qué alegría podría haber? ¡Estaba totalmente destrozado! Durante todos los años difíciles y amargos te mantuviste, y ahora…
la debilidad se apoderó de nosotros. Ahora - me estaba permitido ser débil. De pronto - el abatimiento de la autocrítica: ¿Qué? ¿Quién? Después de
todo, hay un límite en la lucha por la vida. Vivimos todo el tiempo con la sensación de una misión determinada, pero ¿ahora? ¡Se ha terminado! ¿Para
qué? ¿Para qué? Tzivia no me vio llorar ni una vez, porque nunca lloré; no me han visto deprimido ni una sola vez; debía vivir la vida con mucha fuerza,
pero el 17 de enero todo… no es fácil ser el último de los mohicanos…”.
Fuente: Itzhak (Antek Zukerman), La salida de Polonia (Hebreo), Edición del Kibutz Hameujad, Hogar Lojamei Haguetaot, 1988, extracto de:
Volver y
vivir. Los sobrevivientes: de la liberación a la rehabilitación (Hebreo), Beit Hatfutzot, Beit Lojamei Haguetaot, Yad Vashem, 1995, páginas 13-16.
Preguntas guía:
- Antek Zukerman habla de “la alegría de la multitud” frente a su sensación y la de Tzivia que están “solitarios, huérfanos, últimos, y saben
muy bien que no hay más pueblo judío”. ¿Cuál es el significado de ese abismo que separa entre esa multitud de liberados, y los sobrevivientes
del Holocausto? En su opinión, ¿acaso hay una manera de conectarse por sobre ese abismo? ¿Cómo?
- Muchos de los sobrevivientes del Holocausto cuentan que al final de la guerra ellos estaban
liberados pero no libres. “Después de todo, hay un límite
en la lucha por la vida” dice Antek Zukierman, y sigue y pregunta ¿”Para qué” seguir? Refiéranse a las expresiones “la fuerza de la vida”,
“rehabilitación” y “redención” en relación a lo que dice Antek.
- Encontrando un nuevo significado - los sobrevivientes e Israel
Ampliación histórica:
Los sobrevivientes se encontraron entre dos acontecimientos enormes en la historia de Israel y tan diferentes uno del otro en su contenido y en
su esencia: el Holocausto y la erección del Estado de Israel. En el concepto de “sobrevivientes” nos referimos a los sobrevivientes del Holocausto
liberados de los campos, que rehusaron volver a sus países de origen y se concentraron en campamentos de desplazados en Alemania, Austria e Italia,
y también a muchos judíos que durante la guerra estuvieron en la Unión Soviética, pero no quisieron quedarse allí. Es decir, los “sobrevivientes” son
aquéllos que rehusaron rehabilitar sus vidas en los países de la destrucción y exigieron categóricamente se les permita emigrar a otros países, y
especialmente exigieron su derecho de inmigrar a Israel. Para la realización de este deseo, estaban dispuestos a prepararse para una lucha prolongada,
llevar vidas errantes, pasar años en campamentos de desplazados y vivir prisioneros en campamentos en Chipre.
El primer contacto entre los sobrevivientes y los colonos de Israel fue a través de soldados de Eretz Israel alistados en el ejército británico. Estos
llegaron a Europa hacia el fin de la guerra e inmediatamente comenzaron actividades de asistencia y ayuda a los sobrevivientes. La ayuda moral también
tenía un papel muy importante: la visión de un militar con la estrella de David sobre su hombro emocionó y excitó. Tal hecho despertó sensaciones de
orgullo nacional e identificación. La vida en los campamentos de desplazados se caracterizó por la tensión entre la esperanza y la desesperación. La gran
esperanza se concentraba en Eretz Israel.
¿Eran acaso los sobrevivientes esencialmente sionistas, o eligieron inmigrar a Israel debido a las puertas cerradas en los demás destinos de
inmigración en el mundo? Al deseo de reunirse con parientes en el mundo, se agregó el anhelo por una patria y un hogar y una solución a
su futuro como desplazados y como judíos. No solamente su origen común, sino también su objetivo común, los unía en un solo público unido.
Como individuos - perdieron a sus seres queridos, y como público - su confianza en Europa. Al incorporarse al movimiento “Habrijá” (el escape)
masivo de Europa y a la inmigración ilegal a Israel, buscaban para sí mismos un país en el cual serían bienvenidos, y no sólo tolerados. Muchos
entre los sobrevivientes sintieron que en Israel podrían volver a erguir la espalda y construir una vida nueva y plena. Para ello estaban dispuestos
a ir a una tierra que se encontraba en estado de guerra, e ir a campamentos en Chipre, y entrenarse para alistarse mientras estaban en camino,
y pasar de los barcos a los campamentos militares y al frente de combate.
Los sobrevivientes brindaron una contribución política y militar importantísima en la lucha por la existencia del estado de Israel. Su sacrificio en aras
del futuro del estado se hace evidente en la incorporación de muchos de los sobrevivientes al Najal - grupo del exterior: durante la guerra de la
independencia fueron enrolados en el marco del Najal unas 27.000 almas. Entre ellas, 22.000 eran sobrevivientes. Junto con el reclutamiento de
inmigrantes que estaban en Israel, los sobrevivientes fueron reclutados en Europa en los campamentos de desplazados y en los campamentos de
Chipre. A fines de 1948 el Najal era aproximadamente un tercio del cuerpo combatiente. Muchos de ellos cayeron en los combates en Eretz Israel,
y debido a que eran el último remanente de sus familias que desaparecieron en el Holocausto, no dejaron recuerdo alguno, y a veces incluso ni
siquiera sus nombres.
Fuente: Israel Gutman, “Los sobrevivientes - problemas y aclaraciones”, de: Israel Gutman y Adina Drexler (editores),
Los sobrevivientes 1944-1948 (Hebreo),
Yad Vashem, 5751, páginas 461-479.
Testimonios:
Shlomo Cohen: “Nos informaron que podíamos inscribirnos - o volver a Grecia, o viajar a Eretz Israel o a Estados Unidos. Yo me inscribí para ambos
lugares: a Grecia o Israel, pero estaba interesado en volver a Grecia y esperar unos meses para ver si alguien de la familia estaba vivo […]”
Fuente: Judit Kleiman y Nina Shpringuer-Aharoni, El dolor de la liberación (Hebreo), Yad Vashem, Jerusalén 1995, página 43.
Shalom Eilati: “Y sin embargo, ¿por qué justamente Eretz Israel? […] En mi entorno cercano la pregunta nunca se formuló - estaba sobreentendido
que apuntamos a Eretz Israel. El sonido del fragor de las ruedas era inequívoco y decidido - no hay ya a quién esperar, ni a dónde volver”.
Fuente: Shalom Eilati, Cruzar el río (Hebreo), Yad Vashem, Jerusalén, 1999, página 297.
“Todas las cubiertas están ocupadas con literas de cuatro pisos […] el espacio entre piso y piso es pequeño […] unas dos mil personas en la cubierta.
Se espera en la cola largas horas para lavarse las manos y la cara, entrar al excusado […] bebés sedientos. Calor. Siroco. El aire denso, pesado, difícil de
respirar […] pero a pesar de todo hay un buen espíritu y buena voluntad. Se escuchan quejas y críticas aquí y allá, pero son insignificantes frente a la
decisión inflexible de llegar a Eretz Israel […]”.
Fuente: Itzjak Ganoz, Anhelos y tempestad (Hebreo), Edición del Ministerio de Defensa, 5745, en:
Volver y vivir. Los sobrevivientes: de la liberación a la
rehabilitación (Hebreo), Beit Hatfutzot, Beit Lojamei Haguetaot, Yad Vashem, 1995, página 21.
“Entramos al puerto de Haifa a las siete de la mañana. En los muelles había una gran cantidad de gente. ¿Realmente todas estas personas se
molestaron en venir a esta hora tan temprana del día para vernos a nosotros - de los primeros niños que se salvaron del infierno nazi? Un mar de
manos agitan los pañuelos en nuestra dirección: ¿son realmente todos judíos? Las lágrimas ahogan mi garganta. Observé a mis amigos: algunos
cantaban, algunos lloraban. En ese momento nos llamaron al centro de la cubierta para cantar “Hatikva”. Esa fue una “Hatikva” poderosa, y mi boca
se llenó de un orgullo tal que nunca había sentido. Yo mismo no pude cantar porque me ahogaban las lágrimas. No somos más huérfanos […]”
Fuente: Irit R. Cooper, El portal de la inmigración a Israel (Hebreo), Edición Am Oved, 1990, en:
Volver y vivir. Los sobrevivientes: de la liberación a la rehabilitación (Hebreo),
Beit Hatfutzot, Beit Lojamei Haguetaot, Yad Vashem, 1995, página 24.
Preguntas guía:
- “Ver si alguien estaba vivo”, “no hay ya a quién esperar, ni a dónde volver” dicen Shlomo Cohen y Shalom Eilati. ¿En su opinión, qué
expectativa y qué esperanza representa Eretz Israel para los sobrevivientes a los que no les queda nada de su pasado?
- Los testimonios describen la determinación de los sobrevivientes y la sensación de que por primera vez después de un largo tiempo hay un
lugar que se puede llamar hogar. ¿Qué significa abandonar un mundo perdido por la experiencia de la vida en un nuevo mundo? ¿Qué es
lo que esto implica?
- El intento de volver a casa
Ampliación histórica:
Para muchos, la liberación llegó demasiado tarde. El mundo y los sobrevivientes comprendieron la dimensión y la intensidad del desastre durante
las primeras semanas y meses después de la liberación. Bajo el gobierno nazi, todas las fuentes del espíritu y del cuerpo se destinaron a un
propósito: la supervivencia inmediata. Una persona corriente guarda una semana de duelo por un miembro de la familia y elabora su duelo
durante meses. Los sobrevivientes perdieron a todos los que conocieron sin que tuvieran un intervalo de tiempo para poder dedicarle a ello
algún pensamiento. Sólo después de la liberación se pudo comenzar a comprender la dimensión del desastre.
Antes que nada intentaron encontrar otros miembros de la familia que se salvaron. Los que llegaron a los campamentos después de
una larga permanencia en los ghettos sabían casi siempre que no hay a quién buscar, y que no hay un mundo al cual se puede volver.
Sin embargo, quien es arrancado de su mundo de una vez, casi siempre judíos de Europa central y Hungría, se encontraba en una gran
incertidumbre, tal vez en esperanza.
En todos los lugares en los que se concentraron sobrevivientes fueron erigidas estaciones de recolección, concentración y distribución de
información sobre sobrevivientes. Muchos también se dirigieron, tan pronto como su estado físico así lo permitió, de regreso a sus casas, Los
judíos de occidente pudieron volver a sus casas, y muchos intentaron primeramente rehabilitar sus vidas en su lugar de residencia original. Es
posible que también los judíos originarios de Hungría esperaran hacer lo mismo. Los originarios de Polonia, si volvieron, lo hicieron en parte para
buscar remanentes, y no necesariamente para reconstruir sus vidas. Muchos de los que volvieron - incluso en Dinamarca - se encontraron con
la hostilidad de la población local. Los europeos orientales, herederos de los judíos, sus vecinos de antaño, los recibieron con violencia, y muchos
miles de los que volvieron fueron asesinados después de la liberación.
La vuelta a casa - o acaso “a casa” - fue larga y complicada. En la Europa destruida no había medios de transporte regulares y la violencia reinaba
en parte de los caminos. Cuando los sobrevivientes llegaron a su destino tuvieron que enfrentarse con la verdad. Generalmente no los esperaba
nadie. En otros casos algún miembro de la familia daba vueltas entre las ruinas. También en casos fuera de lo común en que ambos miembros de
la pareja se encontraron, o niños se encontraron con alguno de sus padres, el pequeño número de sobrevivientes era suficiente para acentuar la
dimensión de la pérdida, la irrevocabilidad del desastre. Al mismo tiempo que la población local se lamía las heridas, contó los muertos y esperó
volver y construir, los judíos contaron no a los muertos sino a los sobrevivientes.
Fuente: Yaacov Lazovik, En el sendero de la memoria (Hebreo), Yad Vashem, Número dedicado al Holocausto: 50 años de la liberación de los
campos, diciembre de 1994.
Testimonios:
Sara Felguer Ziskind: “El apartamento que recibimos se encuentra en una casa en la calle Novomisca 8, al lado de la casa en la que viví con mis padres
antes de la guerra. Cada vez que pasaba al lado del portón de nuestra casa cerraba los ojos. Sólo cuando Salek volvió tuve las fuerzas para visitarla.
Ahora no tenía siquiera fuerza para mirarla. En el apartamento que recibimos había tres cuartos. Se notaba que antes de la guerra era un apartamento
de lujo, pero ahora estaba totalmente arruinado. Las puertas internas, entre los cuartos, no existían. Los cristales de las ventanas estaban rotos.
Los marcos habían sido arrancados, al igual que muchas tablas del piso de madera. Cuatro camas de hierro, era todo el moblaje del apartamento.
Nos sentamos en las camas. Nadie pudo decir una palabra, por la angustia que nos invadía. Yo fui la primera en recuperarme. Dije que no debemos
estar sumidas en la depresión, porque tienen razón las personas del comité, cuando nos explicaron que desde el punto de vista del transporte
todavía no había ninguna posibilidad de que todos volvieran. Debemos agradecer, por ende, felices por haber regresado temprano y que
podremos recibir aquí a nuestros seres queridos. Propuse que comenzáramos a arreglarnos un poco. Estábamos hambrientas, y junto con
Blumka y Bronka salimos a buscar una tienda de comestibles.
Recordé, que en el patio de la casa en Novomiska 3 había una tienda, que pertenecía a judíos. La tienda realmente existía, pero ahora estaba en
manos de polacos. Compramos pan, un poco de carne de cerdo, la carne más barata, y un cuchillo. Al lado de la caja registradora había algunas
personas paradas en la cola, nos paramos detrás de ellos. Dos mujeres polacas que entraron después que nosotras, y todavía estaban paradas
junto al mostrador, nos examinaron con las miradas, miradas hostiles. Y entonces oí lo que decían: “Mira, mira”, le dijo una a la otra, “algunos judíos
asquerosos quedaron vivos. Y a nosotros nos dijeron que Hitler los había matado a todos”.
Fuente: Sara Felguer Ziskind, “Las esperanzas destrozadas”, de: La gloria que se perdió - en el ghetto de Lodz y en los campos
(Hebreo), Beit Lojamei
Haguetaot, Hakibutz Hameujad, 5738 (1978), página 268.
Frei Majman, nacida en Amsterdam, sobrevivió los campos de Westerburg y Bergen-Belsen. Al liberarse retornó a Amsterdam. Después de la
guerra, Frei escribió unas cartas a su madre y su familia diciendo que lograron llegar a Eretz Israel en 1944, en el marco de un intercambio de
prisioneros entre Alemania y el gobierno del Mandato Británico en Israel. Entre otras cosas, Frei describe en sus cartas la organización de la
familia en Amsterdam al finalizar la guerra. He aquí dos fragmentos de sus cartas:
Amsterdam, 26 de agosto de 1945
“Querida mamá y todos mis otros queridos,
“...En la Estación Central me recibieron algunas personas con cintas de color naranja sobre la manga en las que se leía “Bienvenidos”. Menos mal
que lo llevaban escrito, de otro modo no lo hubiéramos sabido. Todos mostraban caras avinagradas y todos nos hicieron la vida imposible. Ese fue
el comienzo de una serie de desilusiones…”
“...Desde la una y media hasta las cinco y media estuvimos en la Estación Central sin saber a dónde debemos dirigirnos. Finalmente, nos llevaron a
un albergue de repatriados en un hogar de huérfanos viejo en la calle Rapfenburcher. Conseguir un departamento, muebles y todo lo que hace
falta es difícil hasta la desesperación. Te envían de uno al otro, te hacen aguardar semanas y te dicen que vuelvas a venir, etc. Esperamos recibir
pronto unos muebles de “Rehabilitación del pueblo”, eso es lo que más necesitamos. Luego veremos qué pasará más adelante.”
Amsterdam, 16 de octubre de 1945
“Querida mamá y demás miembros de la familia…Cuando alguien cuenta que se muda, se puede entender de lo que dice que junta
todo lo que tiene, lo empaca y lo traslada. Nosotros tuvimos que trabajar mucho más:
juntar todo lo que no tenemos(*). Por eso nos llevó
mucho tiempo y fue muy agotador.”…
“… Ya escribí alguna vez que esperamos unos muebles y utensilios para la casa que recibiremos de “Rehabilitación del pueblo”.
Esperamos casi tres meses. Durante ese tiempo hicimos todo lo que pudimos con la ayuda de conexiones y descaro para recibir lo que
queremos, y por eso recibimos ayuda rápida (!). Cuando por fin pudimos traer las cosas, resultó ser peor de lo que pensamos. Recibimos
siete sillas entre las que no había dos parecidas: dos de pana mugrienta, una de hule roto, una silla amarilla, una marrón, una blanca y una
de madera tosca. Gracias a muchas charlas y cigarrillos conseguí convencer (a los funcionarios) para que nos den sólo sillas de madera. Puedo
fregarlas y pintarlas de un color uniforme. Para mí esto es mejor que esas basuras mugrientas”…
“…Estamos muy felices con la ayuda que recibimos, pero esa ayuda fue realmente vergonzante”.
* La negrita no está en el original.
Fuente: Shulamit Frederica-Machman, edición de Dan Machman, Nadie sabe qué nos deparará el día - Cartas personales de la época de la
rehabilitación después del Holocausto en Holanda (Hebreo), Gvanim, Tel-Aviv, 2003, páginas 37, 49-51.
Preguntas guía:
- Sara y sus amigas encuentran un trato hostil cuando vuelven a casa. ¿Cuál es la fuente de esperanza de vida en este momento? En la mayoría
de los casos comprenden los sobrevivientes que sólo ellos quedaron de sus familias y que están solos en el mundo. ¿Cuál es la fuente de la esperanza
ahora? ¿Se sobreentiende acaso que Sara y sus amigas logran encontrar una fuente de esperanza y un significado nuevo de la vida?
- Durante el Holocausto los judíos fueron despojados de todas sus pertenencias (incluyendo casa, propiedad, objetos personales e íntimos).
En Europa oriental los judíos fueron recibidos después de la guerra mejor que en Europa occidental, y a veces los judíos consiguieron volver a sus
casas, recolectar algunas de sus pertenencias que todavía quedaban y rehabilitar sus vidas. Frai recalca en su historia la lucha diaria para satisfacer
necesidades elementales. ¿Cómo entiende ella la recepción que encontró? ¿Qué significado tienen los esfuerzos que hace Frai para conseguir las
pertenencias de la familia de antes de la guerra?
- Los Campamentos de desplazados
Ampliación histórica:
Con el triunfo de los aliados en mayo de 1945, había en Europa 15 millones de desplazados. Hasta el final de dicho año, la mayoría fueron
devueltos a sus países de origen, y los que quedaron - alrededor de 2 millones - fueron definidos como “desplazados” y les fueron asignados
campamentos en Alemania, Austria e Italia, que estaban bajo la responsabilidad del gobierno de ocupación de los aliados. El grupo de judíos
entre los desplazados incluía unos 50.000 sobrevivientes de los campos de concentración, partisanos y combatientes de los ghettos, niños que
fueron ocultos en conventos y otros lugares, refugiados que volvieron de la Unión Soviética, de Rumanía, Hungría y demás. Después de haber
pasado el Holocausto, los desplazados estaban ahora “atascados” en el medio del camino, sin ningún tipo de control sobre su destino y sobre su
futuro, totalmente dependientes de factores externos, y sin expectativa o esperanza de una nueva vida. No querían o no podían volver a sus
países de origen, y las puertas de la inmigración (a países occidentales allende los mares o a Eretz Israel) se habían cerrado para ellos. Por ende,
tuvieron que vivir en los campamentos.
Los desplazados vivieron en los campamentos vidas diarias sin ningún tipo de higiene y sin ninguna esperanza. En la mayoría de los casos en
grandes salas, sin rincón privado, sin habitación de familia. Su alimento era uniforme y pobre. Sus vestiduras no tenían forma alguna. En general
demostraron escasa iniciativa y muchos no quisieron trabajar. Ellos decían, ya los habían hecho trabajar bastante - ahora llegó su turno de descansar.
Tendían al enojo y no confiaban en desconocidos y también trataron con suspicacia a sus compañeros y a las comisiones y las instituciones a su
alrededor. Muchos se rebelaron contra la disciplina. Hubo algunos que buscaron desahogo y libertad de ataduras morales y hubo los que se
ocuparon de la especulación y del tráfico de moneda extranjera. Algunos de los refugiados dejaron los campamentos y se infiltraron en las ciudades
alemanas. Los enviados de Israel, que llegaron a los campamentos para familiarizarse con los sobrevivientes y comprender su situación, volvieron a
Israel afligidos en su mayoría y describieron una imagen de sociedad humana herida en su alma, y que tal vez aquélla herida no tenga remedio.
Frente a la dura miseria y a la desesperación, no está de ninguna manera sobreentendido que la sociedad de los desplazados logró organizarse
y crear de la destrucción y el caos una nueva vida. Un ejemplo inconfundible de la voluntad de vivir, de creación y producción, es el hecho que
entre los años 1946-1948 la tasa de nacimientos en los campamentos de desplazados ¡estaba entre las más altas del mundo! En el campamento
de desplazados más grande de Alemania - Bergen-Belsen - se formaron familias en poco tiempo (a veces había en el campamento 6 ó 7 casamientos
por día) y nacieron niños (hasta enero de 1948 nacieron en el campamento 1.000 bebés, y hasta que se cerró en septiembre de 1950 nacieron en
él más de 2.000 niños). A esto se une una actividad cultural y social extensa: los desplazados fundaron en los campamentos instituciones educativas:
jardines de infantes, escuelas (“Ort”, por ejemplo), cursos de estudio para adultos y yeshivot para el estudio de la Torá; publicaron más de 70 periódicos,
promovieron proyectos de perpetuación y memoria e incluso crearon teatros y orquestas. En el marco de las actividades de los movimientos juveniles
sionistas en los campamentos, hubo clases de hebreo y entrenamiento para la vida en Eretz Israel. Alrededor de dos tercios de los desplazados eligieron
inmigrar a Israel.
Fuente: Jaguit Levski, “Nuevos comienzos: los sobrevivientes como entidad nacional en formación 1945-1950”, de:
El Holocausto - Historia y
recuerdo, Libro aniversario de Israel Gutman, Shmuel Almog y otros (editores), Yad Vashem, Jerusalén, 2002, páginas 187-206.
Israel Gutman, “Los sobrevivientes - problemas y aclaraciones”, de: Israel Gutman y Adina Drexler (editores),
Los sobrevivientes 1944-1948 (Hebreo), Yad
Vashem, 5751, páginas 461-479.
Testimonios:
Uno de los enviados de Eretz Israel sobre la vida en los campamentos de desplazados en Alemania:
“En la calle angosta encontrarás siempre personas dando vueltas y buscando algo. Me parece que ellos buscan contenido para sus vidas.
Se levantan por la mañana sin saber para qué. El día transcurre y llega la noche, y así pasa un día y transcurre la noche… El presente está
de más y su mero papel es construir un puente entre la vida que hubo en el pasado y la vida que habrá en el futuro. La sensación de que
todo es provisorio es tangible a cada paso. No hay estabilidad - ni en lo material ni en lo espiritual. Ayer todavía estaban en el infierno y mañana
estarán en el paraíso sobre la tierra - y entre el uno y el otro hay vacío y latencia”.
Fuente: Zeev Mankovitz, Ideología y política en los sobrevivientes en la zona de ocupación americana en Alemania 1945-1946
(Hebreo), ensayo para
recibir título de Doctor en Filosofía, La Universidad Hebrea, Jerusalén, 1987.
Sobre la vida en el instituto para jóvenes sobrevivientes del Holocausto cerca de París, 1945-1947:
“El 11 de abril de 1945, los soldados americanos liberaron el campo de Buchenwald. Al entrar quedaron anonadados… Cuando llegaron a la
barraca 66 encontraron mil niños de 8 a 20 años de edad, que eran sólo piel y huesos, y los miraban con sus ojos grandes… En Francia prepararon
camas para niños pequeños y ocho maestras jardineras los esperaban para ocuparse de ellos después de la larga travesía… Decidimos aprender
yiddish, para no dirigirnos a ellos nunca en alemán, idioma que odiaban. Un tema importante y urgente era devolverles su identidad. Con ese
objeto aprendimos sus nombres: nos sentamos con ellos sobre el césped y en el comedor y preguntamos a cada uno de cinco a diez veces cómo
es su nombre, hasta que supimos identificar a cada uno, y cuando pudimos decir: ‘Buenos días, Menashé’, ‘¿Cómo estás, Mordejái?, se sorprendieron
mucho, nos miraban sin creer que alguien los llama por su nombre, y aquí por primera vez una sonrisa se les dibujó en el rostro“.
Fuente: Judit Hemdinguer, Aspectos sobre los sobrevivientes del Holocausto desde un punto de vista psicológico
para el estudio de nuestro pueblo (Hebreo),
editado por Miriam Raiter-Tzedek, el Instituto de Investigación de Nuestro Pueblo, 1984, de:
Volver y vivir. Los sobrevivientes: de la liberación a la rehabilitación (Hebreo),
Beit Hatfutzot, Beit Lojamei Haguetaot, Yad Vashem, 1995, páginas 19-20.
Preguntas guía:
- En los testimonios se menciona la falta de estabilidad en las vidas de los desplazados, la búsqueda de contenido para la vida, el intento de los
asistentes de devolver su identidad humana a los sobrevivientes. En tu opinión, ¿qué debían aprender los sobrevivientes (especialmente niños) para
adaptarse nuevamente al mundo?
- A menudo mencionamos el “instinto de la vida que triunfó sobre todo”. Después de haber leído los testimonios, ¿veis en la rehabilitación y en
la vuelta a la vida de los sobrevivientes sólo “instinto de vida”? ¿Una elección conciente de la vida? ¿Acaso veis en la vuelta a la vida necesariamente una
rehabilitación “exitosa”?
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